Historias

Daniel Alonso Campos

Emprendedurismo

Daniel llegó a Buenos Aires hace más de diez años. Vino de Salta. Buscaba un futuro mejor. Descubrió su amor por la gastronomía a través de varias experiencias: primero trabajando en el campo, en contacto directo con los ingredientes que salían de la tierra; luego mirando cómo su madre preparaba deliciosos platos para luego salir a venderlos en la calle; y por último, trabajando como bachero y ayudante de cocina años después en la capital porteña.

Hoy, a sus 28 años, Daniel mira hacia atrás y recuerda las numerosas adversidades a las que tuvo que enfrentarse para cumplir su proyecto de vida. Fue criado en una familia muy humilde pero rica en hermanos y hermanastros: 32 en total. El hambre fue cosa común para ellos. 


En su adolescencia, la discriminación por su orientación sexual por parte de su familia, principalmente su abuela quien lo crió desde muy chico, fue fuerte. Por eso terminó abandonando su hogar para buscar otra suerte en Buenos Aires. Sin embargo, su llegada a la ciudad no fue fácil: vivió en situación de calle los primeros meses y compartió las noches con personas muy violentas. Pero a pesar de todo esto, Daniel no perdió nunca la motivación ni la fuerza para lograr su sueño. 


Trabajó muy duro durante meses. Dio lo mejor de sí en cada una de las cosas que hacía y fue así como empezó a cosechar los primeros frutos de tanto esfuerzo y sacrificio: consiguió un empleo estable, conoció a su actual pareja y obtuvo una beca de #Potenciate para estudiar la Tecnicatura en Gastronomía. Daniel estaba ahora más cerca de hacer realidad su sueño: formarse para tener su propio emprendimiento gastronómico.

Tal vez fue por el recuerdo de su infancia allá en Salta, o lo que vivió en su pasado porteño más reciente, o ambas cosas. Pero el sueño de Daniel no iba a ser sólo para su propia realización. Daniel también quería ayudar a los demás, quería enseñar a otros lo que tanto amaba para buscar generar empleo y realización personal en otros. Fue así como creó “El Gourmet en la Villa”, un proyecto que ofrece panificados y repostería gourmet en zonas de bajos recursos a precios muy accesibles. 


Pero esta idea necesitaba más que buenas intenciones para hacerse realidad. Por eso su pareja lo animó a anotarse en #Potenciate Gastronómico, un programa que acompaña a jóvenes para que hagan de su idea un emprendimiento real. Luego de pasar por diferentes etapas de mentoreo y capacitación, Daniel ganó el 1º premio y $200.000 en capital semilla para hacer realidad su sueño. Y como si fuera poco, Francisco Sade, el Chef de Mirtha Legrand, lo invitó a cocinar con él en el programa. Una historia de esfuerzo y superación que se corona con una esperanza realizada.